Qué hacer en el Maresme: planes para cualquier día del año

Qué hacer en el Maresme: todo lo que hay más allá de la playa

Actualizado: abril 2026

El problema con el Maresme es que la gente viene a la playa y no sale de ella. Y la playa está bien — está muy bien — pero hay cincuenta kilómetros de costa con montaña detrás, pueblos con historia, mercados reales, rutas entre pinos, bodegas con dos mil años de historia y chiringuitos que llevan un siglo en el mismo sitio. Qué hacer en el Maresme depende de lo que busques. Aquí está todo.

Playa — pero no solo la que todo el mundo conoce

Sí, el Maresme tiene 54 playas. Pero hay playas y playas. Las más conocidas — Calella, Mataró, Malgrat — tienen todos los servicios. Las que merece la pena buscar son otras: Sant Vicenç de Montalt con sus pinos hasta la orilla y ambiente local, Sant Pol de Mar con arena fina y casas de colores, Vilassar de Mar con historia marinera en cada calle y playa cuidada a la altura.

La regla es simple: cuanto más al norte y más alejado de la estación de tren, más tranquila la playa. En julio y agosto, llega antes de las 10h o ve entre semana. En junio y septiembre, el Maresme es tuyo.

¿Vas con niños? Aquí tienes las mejores playas del Maresme para ir con niños, con datos de acceso, parking y servicios.

Deportes náuticos — el mar no es solo para mirarlo

El Maresme tiene condiciones ideales para el surf, el paddle surf, el kayak y el windsurf durante casi todo el año. La tramontana del norte da olas cuando hay que surfear; los días de calma son perfectos para el paddle surf o el kayak de costa.

Puntos clave: Maresme Waves en El Masnou — escuela y club de surf, paddle surf y skate a 20 minutos de Barcelona en tren, con alquiler de material y cursos para todos los niveles. Las playas de Calella y Santa Susanna están certificadas como Destinos de Turismo Activo por la Generalitat, con infraestructura náutica completa. En Pineda de Mar, la Base Náutica tiene salidas de kayak y actividades acuáticas junto a L'Escora, uno de los chiringuitos más frescos de la costa norte.

Senderismo — el Maresme que no se ve desde la playa

El Parque Natural del Montnegre y el Corredor es el gran desconocido del Maresme. Una sierra litoral que separa la costa del Vallès, con rutas entre alcornoques y castaños, masías abandonadas y vistas al Mediterráneo desde arriba que no tienen precio. Es el mismo territorio que la playa — otra velocidad, otra luz.

Rutas que merece la pena hacer:

  • Castillo de Burriac desde Argentona — casi mil años de historia en la cima, con vistas al mar y al Montseny. En los muros hay marcas de cantero en forma de cruz que los historiadores interpretan como las "firmas" de los obreros que cobraban por piedra colocada. Subida exigente, vistas que lo justifican.
  • Ruta circular de Vilassar a Òrrius — 28 km por pistas fáciles del Parque de la Cordillera Litoral, pasando por Argentona, Cabrils y Vilassar de Mar. Ideal para bicicleta de montaña.
  • Ruta de la Tordera — Camino junto al río Tordera desde Malgrat hasta la desembocadura. Plana, ideal para correr o ir en bici, con paisaje fluvial completamente distinto a la costa.
  • Teià — Mirador del Sagrat Cor — Ruta de nivel fácil con vistas panorámicas a la costa. Canteras, cultivos, fuentes y formaciones graníticas. Una hora de caminata con premio al final.

Modernismo — más que Gaudí

El Maresme tiene el segundo patrimonio modernista más importante de Cataluña después de Barcelona, y casi nadie lo sabe. La burguesía industrial del XIX construyó aquí sus casas de veraneo, y los mejores arquitectos de la época dejaron su huella en cada pueblo costero.

  • Canet de Mar — La Casa-Museu Lluís Domènech i Montaner, el arquitecto del Palau de la Música, está aquí. El Ateneu Canetenc, la Casa Roura y el Castell de Santa Florentina con vistas al mar. Canet tiene más modernismo por metro cuadrado que muchos barrios de Barcelona.
  • Mataró — La Casa Coll i Regàs de Puig i Cadafalch, visitable con guía y con escape room incluido. El primer tren de España llegó aquí en 1848.
  • Caldes d'Estrac — El Passeig dels Anglesos, con mansiones modernistas de la burguesía barcelonesa frente al mar. Joan Maragall y Jacinto Verdaguer veraneaban aquí.
  • Vilassar de Mar — Casas de indianos del siglo XIX. Capitanes de barco que volvieron de América y construyeron aquí su legado.

Enoturismo — DO Alella, las últimas viñas urbanas de Europa

La DO Alella es una de las denominaciones de origen más pequeñas de la península — apenas 230 hectáreas — y una de las más singulares de Europa. Sus viñas crecen entre Barcelona y el Maresme, resistiendo el crecimiento urbanístico desde tiempos romanos. El suelo especial de la zona y tener el Mediterráneo de frente le dan a los blancos y cavas de Alella un carácter inconfundible.

En Teià está la Bodega Romana de Vallmora, un yacimiento arqueológico con más de dos mil años de historia donde se han recuperado las dolias y las prensas romanas. Visitas guiadas los fines de semana. En Alella hay varias bodegas con visitas, catas y experiencias de vendimia. Un plan que los barceloneses de toda la vida aún no han descubierto.

Gastronomía — producto del Maresme en su sitio

El Maresme tiene tres productos propios que merece la pena buscar en origen:

  • Gambas de Arenys — de las más valoradas del Mediterráneo. En la lonja de Arenys de Mar, la descarga es por la mañana. En los restaurantes del puerto las sirven el mismo día.
  • Fresas de Sant Pol — con denominación propia. Pequeñas, dulces y con una temporada corta (marzo-mayo) que las hace más valiosas.
  • Guisantes de Llavaneres — producto de huerta con fama comarcal. En temporada, en cualquier restaurante local.

Para comer con el mar de fondo, el Maresme tiene chiringuitos que son mucho más que un bar de playa. Aquí tienes la guía completa de los mejores chiringuitos del Maresme, con ambiente, precio y qué pedir en cada uno.

Vermut — el ritual que el Maresme practica mejor que nadie

El vermut en el Maresme no es una moda reciente. Es un ritual de domingo que lleva décadas funcionando y que en Vilassar de Mar tiene su templo: el Bar Espinaler, abierto desde 1952, famoso por su Salsa Espinaler y sus conservas gourmet. Pedir un vermut aquí con unas berberechos y unas navajas es uno de esos planes que no caducan. A un paso del paseo marítimo, con las casas modernistas de fondo.

Mercados y fiestas locales — el Maresme de los que viven aquí

Los mercados del Maresme son de los pocos que quedan donde el producto es de verdad local. El Mercado de Arenys de Mar tiene pescado de lonja, fruta de temporada y un ambiente de pueblo que cada vez es más difícil de encontrar. La Feria de Cántaros de Argentona — la más antigua de Cataluña, con más de 500 años — se celebra cada agosto y atrae coleccionistas de toda Europa.

Las fiestas mayores de cada pueblo entre julio y septiembre son el mejor momento para ver el Maresme real: castellers, gegants, verbenas en la plaza y sardanas frente al mar. No sale en ninguna guía turística. Sale en el boca a boca de los que saben.

Planes para cualquier época del año

Primavera (marzo-mayo): Fresas de Sant Pol, senderismo por el Montnegre con el monte verde, vermut en Vilassar sin colas, playas casi vacías con el agua ya templándose.

Verano (junio-septiembre): Playa, chiringuitos, deportes náuticos, fiestas mayores de pueblo, mercados de noche. La temporada alta con todo abierto y todo funcionando.

Otoño (octubre-noviembre): La mejor luz del año. Las playas vacías, los chiringuitos que abren todo el año con el servicio más tranquilo, el modernismo sin aglomeraciones, el enoturismo en época de vendimia.

Invierno (diciembre-febrero): El Maresme de los que viven aquí. Paseos por los pueblos del interior, arroces frente al mar en Mendieta o El Sotavent, rutas por el Montnegre con la sierra para ti solo. El Mediterráneo en enero tiene una calma que en verano no existe.

Preguntas frecuentes sobre qué hacer en el Maresme

¿Qué hacer en el Maresme un fin de semana?

Un fin de semana bien aprovechado en el Maresme tiene tres momentos: mañana de playa o senderismo, mediodía en un chiringuito con producto local, tarde de pueblo. El sábado puedes combinar Sant Pol de Mar (playa + paseo) con Arenys de Mar (mercado + puerto). El domingo, Argentona o Caldes d'Estrac para el interior y el modernismo. Desde Barcelona en tren, toda la costa está a menos de una hora.

¿Qué hacer en el Maresme con niños?

Las playas familiares de Calella, Mataró y El Masnou tienen parques infantiles, socorristas y acceso fácil. Para más actividad, Maresme Waves en El Masnou tiene clases de surf y paddle surf para niños. El Castillo de Burriac en Argentona es una excursión de montaña perfecta para familias. En invierno, la Bodega Romana de Vallmora en Teià hace visitas teatralizadas muy valoradas por los más pequeños.

¿Qué hacer en el Maresme en invierno?

El Maresme en invierno es el secreto mejor guardado de la comarca. Los chiringuitos que abren todo el año — Mendieta Platja en Mataró, El Sotavent en Caldetes — tienen un ambiente completamente diferente al verano. Las rutas de senderismo por el Montnegre son más agradables con temperaturas suaves. El enoturismo en las bodegas de Alella y las visitas al modernismo sin aglomeraciones son los planes más recomendados de noviembre a febrero.

¿Qué hacer en el Maresme más allá de la playa?

El Maresme tiene tres capas que la mayoría no llega a ver: el modernismo del XIX en Canet, Mataró y Caldetes; el enoturismo de la DO Alella con viñas de origen romano; y el interior del Montnegre con rutas de senderismo entre alcornoques y castillos medievales. Son planes que los barceloneses que conocen bien la comarca eligen sobre la playa en temporada alta.

¿Cómo llegar al Maresme desde Barcelona?

La línea R1 de Rodalies conecta Barcelona-Sants con toda la costa en menos de una hora. El Masnou a 20 minutos, Mataró a 40, Arenys de Mar a 50, Sant Pol a 55 y Calella a 60. Para los pueblos de interior — Argentona, Alella, Dosrius — el coche es la opción más práctica. En coche, la C-32 (peaje) es la más rápida; la N-II es la más bonita y va pueblo a pueblo.

¿En qué época es mejor visitar el Maresme?

Depende de lo que busques. Para playa y chiringuitos, julio y agosto tienen todo abierto pero también más gente. Junio y septiembre son el equilibrio perfecto: clima excelente, playas sin masificación y todos los servicios operativos. Para modernismo, enoturismo y senderismo, primavera y otoño son la mejor época. El invierno tiene su propio encanto para los que conocen la comarca de verdad.


El Maresme no es un destino que se agota en un día. Es una comarca que se va descubriendo en capas, cada vez que vuelves encuentras algo que la vez anterior no habías visto. En Mar&Vila llevamos esa idea en cada cosa que hacemos. Descubre la colección y lleva el Maresme contigo. Y si quieres seguir explorando, aquí tienes más artículos sobre la vida en la costa catalana.

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